Informes Técnicos. Errores Comunes

Llevo años de dedicación a la labor pericial en temas relacionados con la edificación así como a la redacción, supervisión y auditoría de informes técnicos en cualquiera de sus formas. En este tiempo he visto desde disparates hasta obras maestras del género, y en base a ello me atrevo a aportar algunas definiciones relacionadas con la pericia enfocada a la patología de la edificación, así como una lista de errores (habiéndolos cometido yo casi todos) a evitar.
Cabe resaltar el carácter informal de las definiciones y opiniones incluidas en este post, pues están basadas en mi punto de vista desde la experiencia personal.
EL INFORME TÉCNICO DE PATOLOGÍA
Un informe técnico es un documento que comunica por escrito los resultados de un análisis realizado sobre un tema técnico por un/os perito/s en la materia. Se emite con el fin de (por este orden):
- EXPONER una serie de hechos o circunstancias observadas y VERACES en relación con el campo de la patología con carácter LESIVO (o potencialmente lesivo), haciendo referencia a sus antecedentes temporales, evolución y extensión.
- ANALIZAR estos hechos mediante las herramientas que aporte el estado de conocimiento de la ciencia en la disciplina tratada, así como con ENSAYOS FÍSICO-QUÍMICOS o CATAS.
- DESCRIBIR Y ACOTAR sin ambigüedad la influencia y el alcance de lo analizado en la pérdida de prestaciones de una edificación (o parte de ella).
- DEMOSTRAR DE FORMA CONSISTENTE su origen y causa/s, a modo de disgnóstico cierto.
- PROPONER una posible intervención de REPARACIÓN o CORRECCIÓN debidamente valorada.
El Informe debe de aspirar a ser cerrado, objetivo, completo, cierto, preciso, conciso, sobrio, y consistente respecto al tema tratado, así como evidente en sus conclusiones tras su lectura, quedando fundamentada y demostrada de forma lógica y completa la proposición que en él se expone.
LOS PECADOS CAPITALES
· LA CONJETURA (¿A que al final va a ser así?)
La rama matemática denominada Lógica define la conjetura como «Proposición cuya verdad o falsedad aún no ha sido demostrada, pero de la que hay indicios de ser verdadera«.
He leído en muchos informes defender ciertas hipótesis como «hechos ciertos» sin mayor apoyo que los indicios aparentes o «sospechas» que las sustentan o la similitud y asimilación con otros casos documentados, sin haber sido probadas de forma racional, completa, coherente e innegable. Y este es el problema: un informe no puede incluir hipótesis conjeturales, porque por definición ha de ser objetivo y consistente, ya que de no serlo, su veracidad puede ser desmontada argumentando otras conjeturas igualmente probables (aunque no ciertas).
Un ejemplo de tendencia a la argumentación basada en conjeturas es el uso de frases como «su origen podría provenir de….» , «es muy probable que su diagnóstico sea…» o «en base a la experiencia en el análisis de este tipo de lesiones se deduce…» que hacen ambigua la conclusión postulada. Cuando se está defendiendo presencialmente un Informe sólido y la parte contraria pregunta sobre hechos PROBABLES como «¿y no podría haber ocurrido también que…?», la respuesta correcta es siempre «no haré conjeturas sobre el particular, solo hablo de las certezas probadas en mi informe».
Lo correcto cuando no existe una forma lógica y consistente de fundamentar una conclusión «mas allá de toda duda razonable» es abstenerse de omitirla.
· LA DIVAGACIÓN (Ay, quien maneja mi barca…)
Con frecuencia el autor afronta el análisis de una circunstancia mediante la deducción por exclusión de lo que no es, creando una línea argumental larga, siendo a veces confusa y torticera, alrededor del problema, acercándose a una conclusión por aproximaciones sucesivas basándose en una cadena de indicios argumentativos que desembocan, de forma poco fundamentada, en una conclusión inconsistente.
Hemos de recordar que el peticionario del informe, y el juez que va a dirimir su validez como prueba pericial, buscan exclusivamente CONCLUSIONES CLARAS, CONCRETAS, ROTUNDAS Y ACOTADAS del estudio de una proposición para un fin concreto, sin interesarle demasiado el análisis preliminar, a pesar de ser necesario. Es decir, hay que ir al grano con pasos argumentativos firmes hacia una respuesta clara.
· EL SILOGISMO (…y te llamaron matagatos)
Este punto afecta a la forma en la que obtenemos conclusiones en base a datos y declaraciones establecidas. Cuando obtenemos una conclusión general a partir de un número limitado de observaciones particulares se denomina inferencia inductiva o silogismo, y habitualmente nos lleva a concluir una falacia.
Igual que en el caso anterior, es bastante corriente en los Informes elaborados sin carácter sistemático y completo en sus medios probatorios, una tendencia a la generalización por medio del silogismo, lo que puede hacer tambalearse todo un argumento basado en certezas limitadas (pero ciertas) ante la simple pregunta de «¿eso lo ha comprobado usted en TODOS los casos?» que haría perder credibilidad a nuestra conclusión.
· LA IMPRECISIÓN (La parte contratante de la primera parte…)
El Informe es ante todo una forma de comunicación, debiendo conseguir por tanto hacer llegar al peticionario la información requerida. A pesar de ello, no hay que olvidar que tiene carácter técnico, por lo que usará el lenguaje formal propio de la disciplina que trate, con el fin de ser tan preciso y acotado como sea posible, sin dar lugar a interpretaciones en su significado.
Es preferible siempre incluir un anejo a modo de glosario con definiciones de los términos formales usados en el cuerpo del informe que los explique en lenguaje entendible, a intentar suplantarlo en el texto por términos comunes a modo de sinónimo, pues en la mayoría de los casos su correspondencia no es completa.
A pesar de sonar algo injusto o hermético, el esfuerzo en entender un informe técnico ha de recaer en el lector, pues cada disciplina científica y técnica tiene sus términos, normas y nomenclatura insustituible.
Ver el post «Semántica en Patología«
· LA AMBIGÜEDAD (¡y que mas da 8 que 80!)
En ocasiones he leído informes en los que determinados estilos de redacción han llevado a la ambigüedad en el significado de su texto, un buen ejemplo es el uso de figuras retóricas como metáforas, sarcasmos, ironía, refranes o modismos, que se han de evitar siempre.
Por otro lado, tenemos los casos en que un uso impropio o vulgarizado del lenguaje apropiado nos hace dudar del significado del mensaje (p.ej referirse a un mortero como «cemento» o al acero de ferrallado como «hierro»). Es un error grave permitir que ciertas licencias literarias o el uso de un lenguaje equívoco empañen la CLARIDAD del documento.
· LOS PREJUICIOS (Sospechosos Habituales)
En determinados casos, al afrontar el estudio de alguna circunstancia de características o premisas similares a otros casos ya estudiados, el autor del informe pone el «modo piloto automático« y pasa a redactar un informe «precocinado», llegando siempre a las mismas conclusiones partiendo de las mismas premisas sin abundar en su análisis, pues cree jugar con las cartas marcadas.
Esto es un error grave, ya que cada caso es siempre singular y único, y ha de exigir por parte del autor del informe un grado de implicación y análisis abierto a todas las circunstancias concurrentes, que nunca son las mismas. Esto no quiere decir que no lleguemos a las mismas conclusiones desde premisas parecidas, pero han de ser PROBADAS de forma completa siempre.
· LA FALTA DE ESTRUCTURA LÓGICA (Empujando entramos todos)
¿Cuantas veces no me habré encontrado con informes sin un índice, sin una descripción clara del objeto de estudio o sin una numeración y redacción ordenada y lógica?. No hay que olvidar que el destinatario del informe DESCONOCE EL ASUNTO TÉCNICO del Informe, por lo que hay que estructurar y ordenar la información para que le sea accesible.
El orden y la estructuración de un Informe es fundamental , pues guían tanto al lector como al autor en la sucesión lógica INTRODUCCIÓN – EXPOSICIÓN – ANÁLISIS – CONCLUSIÓN que ha de tener el estudio de cualquier tema tratado en un Informe técnico formal. Ver el post «Informes Técnicos. Estructuración«
· LA PARCIALIDAD (¿Y tu… de quien eres?)
«Como se nota quien le paga» es la frase que he escuchado en muchas ocasiones acerca del énfasis y esfuerzo mostrado por algún perito (habitualmente novato) en la demostración de determinadas proposiciones de carácter cuando menos aventurado. Queda claro a lo que me refiero y es más que habitual leer Informes «forzados» cuando no «exagerados» al respecto de supuestos síntomas patológicos observados.
Es DEBER de quien va a redactar un Informe Técnico, estimar si está en condiciones de aceptar o no el encargo pudiendo mantener en todo momento la ETICA, HONESTIDAD, INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD respecto al tema que va a ser estudiado y sus conclusiones, sin afectarse por presiones o sugestiones respecto al resultado esperado de su análisis. Personalmente, hace años que decidí no aceptar encargos periciales de temas que me hiciesen albergar ninguna duda al menos sobre la existencia y alcance del hecho lesivo. Del mismo modo, no denota buena praxis el modificar la redacción de un informe una vez emitido.
· LA EXTENSIÓN (En un lugar de La Mancha…)
El cuerpo de un buen informe ha de ser TAN BREVE Y CONCISO COMO SEA POSIBLE. Esto no quiere decir que se omitan partes, ya que siempre ha de ser completo, pero se ha de intentar siempre respetar la REGLA DE LAS TRES CCC que promulga D. José Calavera Ruiz (INTEMAC), Esto es, el texto ha de ser CLARO+COMPLETO+CONCISO
Un principio esencial en la redacción de un informe consiste en emplear los recursos más sencillos que resulten SUFICIENTES para el fin buscado, tanto en la fase descriptiva, analítica y conclusiva (también es así en los anejos). Hay que tener siempre en cuenta que un Informe no es una Tesis Doctoral sobre un tema, ni pretende un fin docente, sino una herramienta documental que expone a un perito a una serie de preguntas concretas a las que dar una respuesta suficientemente demostrada y ACOTADA. Es por ello, que cualquier floritura superflua resulta innecesaria, y denota vanidad e inseguridad en la argumentación de una proposición antes de su conclusión.
A pesar de lo anterior, impera la necesidad del informe de ser COMPLETO, por lo que el mantra de oro de un informe a este respecto es: «todo lo que no sea imprescindible para el SUFICIENTE ENTENDIMIENTO del informe y sus conclusiones, se aportará en un anexo«. Buen ejemplo de esto son los anejos documentales fotográficos, de cálculo, glosario, material recibido, actas, resultados de ensayos…
La sensación que ha de dar un informe formalmente correcto es de haber sido suficientemente claro en su exposición, análisis y conclusión, debiendo recurrir a la consulta de los anejos sólo en caso de dudas o necesidad de profundizar en algo u obtener un dato, referencia al texto, fecha u otro particular.
Conclusión:
A modo de epílogo, cabe decir que en este post he incurrido en varios de los pecados enumerados, no siendo sistemático ni completo, a la vez que demasiado extenso. No obstante, espero que os sea de ayuda y cualquier comentarios será bienvenido.
Alexander Chirino
atBuenas muy buenas noches. Por favor es o no un error cuando se escribe un antecedentesen un infórmé escribes parrffos que cada uno comienza con En fecha x del mes tal del año xxxx.
Porfavor necesito su opinion, eso es un errror.
vortize
atBuenas noches Alexander, En los Antecedentes se deben indicar los hechos, cosas, sucesos o asuntos que se hayan producido con anterioridad al inicio del informe o dictamen pericial y que estén en conocimiento del perito. Por ello incluir fechas para los sucesos es fundamental a la hora de interpretar el marco temporal de lo acontecido. El como se estructure el capítulo de antecedentes es libre, pero siempre se deben enumerar los hechos relevantes de forma completa y ordenada. Espero haberte ayudado.